¡Que paciencia!…

… que tienen mis lectores.

Sé que hay algunos lectores, no los ocasionales -que no tienen nada de malo, yo me considero uno-, sino lectores de esos que traen en la herencia esa tendencia a sentirse en su salsa cuando están tranquilos leyendo, que están entrando cada tanto al blog para ver si no será que publiqué algo y no lo compartí por Facebook/Twitter. Me lo imagino así porque me pasa lo mismo: Cuando algo me gusta y/o interesa mucho, es como que estoy haciendo fuerza por encontrarlo. Y no saben que estimulante es saber que alguien demuestra interés por lo que uno hace… sobre todo cuando una parte de las cosas que hace es escribir, y escribir sobre temas que al vulgar de la gente no le interesa o que se remiten a reflexiones especulativas filosóficas llenas de telerañas para “investigar”. Hago hincapié en ésto último, porque si hubiera puesto un blog sobre cualquier tema super popular, tal vez hoy tendría 100 o 1000 veces más lectores, sólo porque la pavada entra en cualquier cabecita. Pero cuando se habla de otras cuestiones, que atañen a lo que uno es como ser humano más que a lo que hace a uno el sujeto que es, no se puede pretender tener miles de lectores, todos comentando sus apreciaciones y pensamientos al respecto. Y es entendible, porque no es fácil salirse del pozo en el que virtualmente todos vivimos. Ese pozo que fue cavando la cultura en la que vivimos y donde nos metió para que no nos escapemos… pero ya nos llegará la escalera a todos, tengo la convicción de que será así.

Volviendo al tema: Ese tipo de lectores, los amantes de la lectura si se quiere, tal vez no pase entre los que me siguen de los 10 o de los 5, o de los 2, o de 1 solo… aunque, sinceramente, prefiero tener un sólo lector que comparta lo que pasa dentro suyo conmigo cuando lee estas porciones de vida que vuelco en la red, antes que tener millones que lean pasivamente, porque “no tienen tiempo” para comentar, porque no se animan, o por lo que sea. ¿Por qué soy tan “exigente”? Porque la propuesta de éste espacio es justamente esa: Generar un espacio de intercambio, y para que haya intercambio tiene que haber una alteridad comunicativa o ida y vuelta. Es decir, es necesario que se expresen distintos puntos de vista, para que haya un enriquecimiento superior respecto de lo publicado. En pocas palabras: Lograr lectores que se vinculen con éste espacio, conmigo, y con la idea de compartir lo que piensan, sin miedo a ser mal juzgados pero con la generosidad de corresponder a esa actitud, es uno de mis mayores objetivos.

Si algún día yo pudiera ver que todo lo que vengo haciendo en este blog le sirvió para algo real y útil al menos a una persona, podría sentir que el esfuerzo realizado valió totalmente la pena. Ni necesitaría que me lo dijeran, ya que es un anhelo que va a la realidad, a los hechos, más que a las palabras.

En fin… ustedes dirán “escribe todo ésto para no postear nada ¡que vago!” Y en parte tienen razón. Les voy a contar algo que probablemente los más escritores ya sepan: Escribir no es nada fácil. Como en todo, pero especialmente, escribir depende mucho de cómo está uno de ánimo. Si estás muy feliz y muy entusiasmado, las ideas te bajan por toneladas, y capaz que en un día armás 3 borradores; si no tenés tanta energía ingresando, a veces pasás casi un mes sin redactar nada… Pero además exige un esfuerzo importante. Los posts que menos tiempo me tomaron, llevaron al menos dos horas entre redacción, corrección, edición, etc., sin contar todo el tiempo de inspiración en el que la idea fue tomando forma en mi cabecita (semanas, meses, a veces hasta una década) hasta que me decidí a terminar el borrador y redactar la versión final. Los que más me tomaron… bueno, digamos que tenía ganas de expresarlos hace tanto que llega un momento en que ya no tengo idea de hace cuánto que traigo la idea…

Por eso, más que pedirles paciencia, les explico -a todos mis lectores, ya que todos aportan una partecita a esta iniciativa- que así como ustedes manejan su tiempo repartiéndolo entre las distintas actividades del día a día, incluida la lectura, yo también tengo que hacer lo mismo. A veces me encuentro preguntándome a mí mismo qué está esperando de mí la sociedad y qué es lo que debería estar haciendo con mi tiempo, pero la respuesta no me gusta, porque yo sé para qué es que “tendría” que estar pensando así. Es como el artista que quiere aprender a expresar lo que tiene adentro y le dicen que el artista no aporta nada a la sociedad, o que no va a vivir de esos, o tantas otras sandeces. ¿Quién le aporta más a la sociedad: Alguien que intenta hacer pensar a otros, o el que transmite pensamientos que les bajan sus “superiores” para generar pensamientos de masa? Pero volviendo para atrás, no explico ésto porque haya quienes no lo entiendan sino para que vean la coincidencia de pensamientos que se produce entre el autor y sus lectores. Me interesa, insisto, esa alianza AUTOR-LECTOR que se produce cuando cada uno se ubica de la mejor manera en su posición y va transmutando esos roles, alternándolos con su participación activa. Ésto, para mí, es señal de que tras miles de años, más allá de la inconsciencia generalizada, vamos dando pasitos lentos hacia una Nueva Cultura.

No tengo mucho más para decir por hoy. Sólo agregaría que un buen amigo mío me sugirió hace un tiempo que cambie la forma en la que me despido en mis posts, diciéndome con suavidad (lo que me sorprendió porque no es su fuerte :P): “no me gusta que pongas ‘Gracias por leerme’ al final de tus post. Si te leo es porque me interesa y valoro tus pensamientos, no lo hago de favor. Por eso prefiero un ‘Que tengan buen día’ que es más estimulante. Eso nomás. Buen post el último. Saludos. Que tengas buen día (jaja)“, lo que me pareció muy sensato, y adopté. Sin embargo, preguntándome con sinceridad por qué había elegido poner “gracias por leerme” me di cuenta que puede ser que lo hiciera en principio por esa malacostumbre de “deberle” a los demás el apoyo que le dan, mas yendo a lo profundo encontré que el saber que alguien me apoya en mi iniciativa aunque más no sea con la lectura me despierta la gratitud por los estímulos que produce.

Ahora si, eso es todo…

Muchas gracias por su visita y ¡que tengan un buen día!
Nekrocow

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3 respuestas a ¡Que paciencia!…

  1. seba90000 dijo:

    A mi no me gustan mucho los “blogs de opinión”. Prefiero los que apuntan a un tema específico (tecnología, por ejemplo) ya que uso los blog como una fuente de información en tiempo real. Si me interesa un tema en serio, leo un libro.

    Por ejemplo, para saber cómo va el tema de SOPA/PIPA leo blogs. Para aprender sobre el tema de derecho de autor leo “Free Culture” de Lawrence Lessig.

    Asimismo, si me interesa la Filosofía y tengo la posibilidad de leer un libro de Jostein Gaarde o un blog de Fulanito (que habla sobre el libro de Jostein Gaarde), elijo ir directamente a a la fuente y leer el libro.

    Para mi, un “lector” es alguien que lee libros, no quien lee blogs o diarios. Así como un “escritor” es aquel que escribe libros y no el que escribe blogs o diarios. Hay excepciones como Hernan Casciari, Carolina Aguirre, etc.

    Por cierto, lo mejor de mi blog son los comentarios de los lectores! Jajaja! Un abrazo!

    • Nekrocow dijo:

      Sobre los blogs de opinión:
      A mí me gusta leer lo que tienen para decir los demás cuando no están limitados por cuestiones ajenas que le restrinjan la esencia de lo que quieren decir (que no es lo mismo a que otros los ayuden con la edición/redacción del texto). Si son opiniones* o basura para generar $ las dejo de lado rápidamente, porque me aburren. Pero si leyendo logro sentir que es algo que les surge de adentro y me gusta y/o interesa, los re banco. Por eso la información así a secas, salvo que me sirva para algo que me resulte útil, en general me atrapa poco y nada.
      * Entendiendo la opinión como el que habla de algo sin compromiso.

      Sobre los lectores y escritores:
      Particularmente pienso que el formato “papel”, con las tecnologías de hoy en día y su inmediatez, no va más como medio principal de comunicación. Ésto es así porque, por ejemplo:
      – No es interactivo.
      – La impresión se queda “vieja” muy rápidamente.
      – Todavía quienes manejan los medios de publicación físicos de más llegada no necesariamente tiene los mejores criterios al seleccionar qué editar.
      – El papel es mucho más complejo de hacer llegar “al que lee” que un espacio virtual.
      – Hay quienes no tienen tiempos físicos muy largos para dedicar a la lectura (a veces no pasan de los 20 min), y el libro en papel es muy poco práctico en ese sentido.

      Por eso, esa jerarquía que antes tenía el que podía invertir mucho dinero en comprar libros caros y utilizar horas de su vida en leer libros de cientos de hojas, el ratón de biblioteca, ya no tiene el mismo valor que antes, porque la información está todo el tiempo y en todos lados, y cada vez hay más y más textos sencillos y accesibles compitiendo con esos innecesariamente complejos que eran la única oferta que había antes; también se da que el acceso al lector puede ser directo, lo que hace que haya muchos más escritores que no son filtrados por los que manejan los medios de publicación tradicionales (para bien y para mal jajaja, claro está, pero uno puede elegir todavía).

      Esa combinación “facilidad-acceso” permite que lo que a un escritor le tomaba años o décadas hace 50 o 100 años, hoy se puede hacer sin todos los obstáculos de los intermediarios, que encarecen innecesariamente lo que uno produce y muchas veces lo desvirtúan, y sin necesitar invertir una fortuna en el proceso (ver la experiencia del blog Orsai, por ejemplo). Hoy uno “puede hacer carrera literaria” o hacer grandes cantidades de lecturas sin necesidad de “regalarse” a editoriales despóticas y demás, o de gastarse sueldos enteros en libros.

      Por otro lado, no creo en las definiciones. Más utilidad le encuentro a la descripción de las características que hacen que una cosa sea de una manera, y como esas características dependen de cómo cada uno las ve, todos tenemos algo diferente para aportar, por estar viendo lo mismo desde otros ángulo. Ésto, al buen observador, le permite encontrar una diversidad riquísima (Internet es el máximo exponente en éste sentido). Tenemos cosas para leer que son re cualquiera jajajaja pero también salen a la luz aportes valiosísimos a la cultura, que se dan a conocer gracias a las libertades que permite la Red. Es un genial cambio de paradigma, de tumbar pedestales para igualar oportunidades, con todas las limitaciones que -de todas maneras- siguen existiendo ¿no? Esa sinergia que se produce permite generar “material” en función de la calidad del escritor, ya no tan limitada por su acceso a los medios de publicación.

      Esta realidad que se presenta al que lee o escribe, implica que ya no podés pretender cancherear diciendo “soy escritor” (aunque muchos lo intenten… o se lo crean), ya no es ningún logro. Lo mismo con ser lector. Ahora la cuestión es producir textos que a otros les interesen y/o sirvan; también es necesario *saber* leer, interpretar, reflexionar, pensar, no solo acumular datos en la cabeza para poder repetirlos y así “deslumbrar” a los que se tienen que aguantar el espectáculo (que tampoco va más, o mejor dicho, nunca fue y además ya no se acepta). El nuevo paradigma exige calidad, porque la “oferta” literaria es gigantezca, y lo monótono, zonso o simplón es fácil de descartar. Y como lector, es un desafío seleccionar qué leer, porque si uno lee todo lo que encuentra se va a pasar la vida leyendo por leer, sin sacar nada de útil para uno ni para los demás.

      En pocas palabras: Ya no somos “rehenes” de las lecturas obligatorias, ni tenemos que estar atados a los condicionamientos de los medios para escribir. Todo evoluciona 😛

      ¡Saludos!

      • EXHIJO un post acerca del fenomeno: pros y contras del masivo acceso a la informacion que producen los medios masivos de comunicacion digitales. Al respecto del comentario, dos cosas:
        1 – la inteligencia no se basa en el conocimiento sino en la aplicacion que uno haga del mismo

        2 – hoy en dia hay muchos tipos de inteligencias, ya no se trata de la inteligencia tradicional del coleccionar datos cientificos y compartirlos o parecer interesante en una charla, o clase en la facultad, sino se trata de otras formas, como la inteligencia emocional, por ejemplo, que no es algo a subestimar, mucho menos en los tiempos en los que estamos viviendo!

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